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viernes, 22 de enero de 2010

Organización social, política y económica en la Roma Republicana

ORGANIZACIÓN POLÍTICA

Voy a comenzar hablando sobre las Magistraturas. Se llama "magistratura romana" a la dignidad, cargo y conjunto de atribuciones con las cuales, en la Antigua Roma, se investía a un ciudadano para que desempeñara determinadas funciones relacionadas con la administración y dirección política de la ciudad.

En la República Romana, finalizada la Monarquía (año 509 a. C.), el lugar del rey fue ocupado por dos magistrados a los que se llamó primero pretores y luego cónsules. Según la tradición romana, la aristocracia, para evitar los abusos en que habían incurrido los antiguos reyes, estableció una serie de medidas limitantes al poder de los nuevos oficiales. Así, se dispuso que cada uno tuviera veto sobre la decisiones del otro; que gobernaran sólo por un año; que las penas o castigos que impusieran pudieran ser apeladas ante las asambleas del pueblo (provocatio ad populum) y, que una vez terminado su mandato, fueran responsables por los actos contrarios a la ley que, eventualmente, cometiesen en el cargo.

Existen distintos cargos de las Magistraturas:

Cónsul: Llevó el nombre de Cónsul la magistratura romana creada para sustituir a la monarquía al frente del Estado. Cada año se elegían dos cónsules. Progresivamente van perdiendo atribuciones: primero algunas facultades judiciales civiles y criminales.


Pretores: Eran los encargados de presidir los tribunales, durante un año, aunque finalizado este tiempo podían convertirse en propretores y gobernar otro año sobre unos territorios determinados. Eran ocho, y podían considerarse los ayudantes de los cónsules.


Censores: El Censor era uno de los magistrados colegiados de la antigua República romana, tratándose de una magistratura colegiada formada por dos censores, que eran elegidos cada cinco años por los comitia centuriata presididos por uno de los cónsules. El cargo, denominado censura, era responsable de la realización del censo, la supervisión de la moralidad pública, y de ciertos aspectos de las finanzas públicas.

Tribuno militar: Un tribuno militar es tanto un oficial de una legión romana como un cargo oficial del estado romano. En el periodo republicano había seis tribunos militares asignados a cada legión. Se les daba la autoridad a uno de ellos e iban rotando en el mando entre los seis. Los tribunos eran hombres del rango senatorial, y eran elegidos por el Senado.

Dictador: La dictadura era en la Antigua Roma el gobierno extraordinario que confería a una persona, el dictador, una autoridad suprema en los momentos difíciles, especialmente en los casos de guerra; la dictadura nació, al parecer a propuesta de Tito Larcio, quien fue además el primero en ejercer el cargo. El dictador era nombrado por uno de los cónsul es en virtud de una orden del Senado que tenía la potestad de determinar cuándo era necesario el nombramiento y quién debía ocupar el cargo.

Decenviros: Cada uno de los diez magistrados superiores romanos encargados de componer las leyes de las Doce Tablas, y que en algunas ocasiones sustituyeron a los cónsules: los decenviros tuvieron que deliberar largo tiempo acerca de los derechos de los libertos. Magistrado menor romano que servía de consejero a los pretores: recibió la consideración de ser nombrado decenviro por el pretor, quien le consideraba un hombre de su entera confianza.

Cuestores: Su función fundamental es la administración del tesoro público. Estos magistrados eran los quaestores aerrarii. Protegían los archivos del estado, que se guardaban en el Templo de Saturno. En los comienzos de la magistratura eran dos cuestores, para ser cuatro a finales del siglo IV a.C.

Ediles: Edil curul, cargo al que podían optar los patricios y los plebeyos, nacido a imagen de los ediles plebeyos. Se encargaba, entre otras tareas, de la organización de los juegos, de la vigilancia de pesos y medidas en los mercados, y de resolver los pleitos menores relacionados con el comercio, siempre bajo la supervisión del Pretor Urbano. Era el primer escalón del cursus honorum. El Edil plebeyo era un cargo reservado a las personas de origen plebeyo, al que sólo podían acceder éstos.

LA ORGANIZACIÓN SOCIAL

Tras largos conflictos entre Plebeyos y Patricios, se consiguió llegar a la igualdad de derechos y la incorporación de los Plebeyos al Populus Romanus.
La Diferencia entre los ciudadanos estaba marcada por la riqueza o el prestigio.
La igualdad de derechos no acabó con los conflictos sociales, estos continuaron por el reparto de tierras que hacia el estado de las nuevas regiones.

LA ECONOMÍA

La economía estaba muy ligada al suelo. Se desarrolló mucho la explotación de los bosques, porque la madera se utilizaba tanto para la construcción de túneles y explotaciones mineras (combustible para los hornos), como para la construcción naval.
Tenían buenos conocimientos técnicos en cuanto a la agricultura (realizaban injertos, utilizaban el arado, tenían un sistema de canales), que se vio fuertemente desarrollada, así como la ganadería.

CARLOS

El último siglo de la República (133-31 a.C.):

LOS HERMANOS GRACO

Los hermanos Graco eran de los pocos romanos que se percataron de la necesidad de emprender reformas urgentes ante el riesgo de que la República se viniera abajo víctima de sus propios vicios. Los hijos de Cornelia recibieron una educación exquisita que les dotó de una visión de la república más vasta que la de cualquier romano.

Tiberio fue elegido tribuno en el año 134 a.C, siendo una de sus primeras medidas una reforma agraria que buscaba reducir las enormes propiedades y dividirlas en granjas de moderado tamaño para que, de esta forma, estuvieran más repartidas entre los ciudadanos y no estuviese en manos de unos pocos; además propuso que la tierra fuese inalienable, es decir, que no pudiese ser vendida ni sustraída. Esto contó con la oposición de los terratenientes que rápidamente iniciaron una campaña de desprestigio acusándole de populista y querer ir contra el orden establecido. Esta medida tuvo éxito y Tiberio no tuvo más opción que atacarles con otra propuesta radical. En ese tiempo Atalo III, rey de Pérgamo, legó su floreciente reino a Roma, haciendo eco de un sentimiento proromano o bien queriendo evitar una guerra civil ante el creciente poderío de Roma, Tiberio propuso que el tesoro y el reino fuesen repartido entre los más pobres, me imagino la cara del patricio corrupto de turno viendo que se quedaba sin un sextercio del pastel, es por ello por lo que organizaron una conjura que puso fin a la vida de este hombre.

Estos hermanos fueron las últimas oportunidades para una república que ya por entonces agonizaba víctima de sus propios vicios y que daría lugar a los dictadores perpetuos como, Sila y Julio César, y finalmente largos siglos de imperio que, en mayor o menor medida, mantuvo siempre la fachada republicana para conseguir la legitimidad de su gobierno, de hecho quién no respeto al Senado tuvo un final un tanto violento (Calígula, Nerón, Domiciano, Cómodo, etc).

LAS GUERRAS CIVILES

La lucha entablada entre las clases sociales, fue el preludio de las guerras civiles que se produjeron más tarde, durante las cuales, con el apoyo de fuerzas militares, se disputaron el poder, sucesivamente, Mario y Sila; luego Pompeyo y César; y más tarde Antonio y Octavio. Cayo Mario, que pertenecía al partido popular, alcanzó prestigio con la denominada guerra de Yugurta. Yugurta, sobrino del rey Micipsa, de Numidia, en el Norte de Africa, que había quedado dependiente de Roma, a la muerte de su tío heredó una parte de sus bienes y para quedarse con el resto no trepidó en dar muerte a sus primos.

Al tener conocimiento de lo ocurrido, los romanos lo citaron para que diera cuenta de sus actos ante el pueblo de Roma. Para librarse de esta difícil situación Yugurta sobornó a un tribuno, quien el día del proceso le impidió hablar y lo hizo salir de Roma impunemente.Esto dio lugar a que los romanos enviaran a África un ejército a las órdenes de Metelo, cuyo teniente era Mario. Este logró captarse la simpatía de los soldados y obtuvo ser nombrado cónsul. En tal carácter se constituyó en defensor de los pobres y se comportó como los Graco. Además, realizó una reforma militar que dio cabida a los extranjeros en el ejército, con lo cual éste ya no fue más un reflejo de la sociedad romana. A partir de entonces los soldados fueron más leales a sus jefes que al estado.


Mario y Sila

La etapa republicana en la Roma de la antigüedad (509 a.C-27 a.C) significó la expansión territorial, las conquistas jurídico-político-sociales de la plebe, el desarrollo económico y comercial, que sin embargo, benefició a unos pocos. Éstos ricos, que en su mayoría eran los que tenían acceso a las magistraturas, dejaron de lado los valores tradicionales, incluso los religiosos, tan respetados en la época monárquica, para hacer gala del lujo, el derroche y la ostentación. Mientras esta clase social de adinerados vivía en la opulencia, los campesinos y proletarios, se sumían en una miseria, de la que les era difícil salir, por el abandono que hacían de sus campos para ir a las campañas militares, y los pesados tributos que recaían sobre sus tierras.
Las reformas que trataron de impulsar los hermanos Graco (130 a. C) fracasaron ante la oposición de las clases poderosas.


Esta situación interna conflictiva, que dividió a Roma en aristócratas y populares, condujo a una guerra civil, liderada por inescrupulosos que usaron al pueblo para consolidarse en el poder. A estos problemas se sumaba el peligro exterior, que viendo una Roma debilitada, tentaba a los pueblos sometidos a recuperar sus antiguos territorios.

Surgieron dos partidos que reflejaban esos idearios opuestos:
El de los optimates, nobles aristocráticos defensores del poder senatorial, y contrarios a las asambleas populares, a la concesión de la ciudadanía a territorios no solo fuera de Italia, sino dentro de la misma península, pero fuera de Roma.


Los populares, seguidores de las ideas de los hermanos Graco, se apoyaban en el poder de las asambleas populares contra el poderoso senado, querían extender la ciudadanía aún fuera de Italia, y realizar reformas agrícolas que favorecieran al campesinado.
Cuando en el año 108 a. C. llegó Cayo Mario al consulado, cargo que ocuparía en siete oportunidades, la plebe vio en él, el símbolo de sus reivindicaciones de clase, ya que se mostraba partidario de la plebe, siendo líder del partido popular. No solo fue elegido cónsul, sino también fue puesto al mando de las fuerzas que lucharían contra Yugurta, en el norte africano. Después de luchar contra Yugurta, rey de Numidia, guerra que terminó con la captura del rey enemigo en el año 105 a. C. gracias a la gestión de Sila, que en ese momento desempeñaba el cargo de cuestor, y contra los cimbros y teutones, Mario cambió su política y dejó de lado al pueblo empobrecido para gobernar en favor de la nobleza aristocrática.
A partir de estas campañas militares ya se despertaban los recelos entre el jefe Mario, y su subordinado Sila, que reclamaba para sí los honores de las victorias. En el año 104 a. C., Mario fue elegido cónsul por segunda vez. Así siguieron sus reelecciones, y sus triunfos, derrotando a los teutones en año 102 a. C y a los cimbrios en el 101 a. C. Al retornar a Roma lo eligieron cónsul por sexta vez en el año 100 a. C.
Los ejércitos cambiaron su composición, se profesionalizaron, y quedaron a cargo no de los campesinos, sino de aquellos sin tierras que recibían una paga por sus servicios, que pronto exigieron tierras en pago de sus servicios, demandas que no pudieron ser satisfechas, incrementando la tensión social.
Los pueblos itálicos deciden unirse contra Mario, conformando la confederación itálica, cuya capital erigieron en Corfinio, e iniciaron una guerra con objetivos sociales.


En el año 94 a. C. la pretura es ocupado por Lucio Cornelio Sila, perteneciente a la clase patricia, que como dijimos, había sido destacado lugarteniente de Mario. Fue acusado por Mario de corrupción y soborno durante su misión contra partos y capadocios. En el año 88 a. C., accedió al Consulado tras derrotar a los rebeldes italianos. Durante su ausencia, Mario aprovechó para tratar de reconquistar su poder, con la ayuda del tribuno de la plebe, Publio Sulpicio Rufo, que de colaborador de Sila y de los optimates, se pasó al bando de los populares.


Desde su cargo logró sancionar un decreto por el cual ponía el mando de las legiones a cargo de Mario, relevando a Sila, que enterado de esto, convenció a sus hombres de atacar Roma. Sila, victorioso, limitó las facultades de los tribunos de la plebe. En el 87 a. C dirigió una campaña contra el rey del Ponto, Mitrídates, momento que aprovecharon los populares para vengarse, estallando una nueva revuelta, al mando de Cinna, que había sido puesto al mando del Consulado, que unido a Mario, y a su hijo del mismo nombre, que había armado un ejército en su exilio en África, atacaron a los optimates dirigidos por Octavio. El senado quedó en poder de los populares que ordenaron el exilio de Sila. Mario tenía ya 71 años cuando asumió el consulado por séptima vez. Solo lo hizo por 17 días, al cabo de los cuales falleció.
Sila regresó victorioso de su campaña militar. Mario ya había muerto, Cinna también, y después de vencer al ejército de Mario el joven (hijo de Mario) y de Papirio Carbón, a cuyos hombres reprimió con extrema dureza, fue proclamado por el senado, en el año 82 a. C como dictador, con funciones legislativas y de organizar la Constitución. Su cargo de dictador perpetuo era ilegal (la dictadura romana no podía durar más de seis meses) y omnipotente, pero intentó dar visos republicanos a ese período, dando mayor poder al senado, cuyo número elevó de 300 a 600, y limitando las potestades de los magistrados, estableciendo edades mínimas para el desempeño de los cargos, y sobre todo el de los tribunos de la plebe, que solo podían presentar proyectos legislativos con autorización senatorial, y cercenando su capacidad de veto.
Ejerció un gobierno de terror y proscripciones contra sus enemigos políticos, a quienes se les confiscaban y vendían sus bienes.


En el año 80 a. C, Sila abdicó en Cneo Pompeyo, que era además de su lugarteniente, su yerno.


Es difícil encontrar en la historia un ejemplo donde un cambio drástico en la estructura de un estado, e incluso toda una sociedad en su conjunto, no se dé debido a un debilitamiento o una magna crisis que altere sus bases y permita dicho cambio pasar inadvertido entre el caos del conflicto.


El Primer Triunvirato no fue la excepción a esta regla, y su razón de existencia se da producto a una de las mayores crisis sufridas por la República, una crisis que en efecto la desangraría mortalmente y que sería uno de los desencadenantes del nacimiento de Imperio. Desde un principio el Triunvirato estuvo destinado a su autodestrucción, tres personalidades enormemente influyentes y poderosas compartiendo el poder da como resultado la imposición de una sobre el resto y una lucha por este poder. De estos tres hombres poderosos curiosamente el que se impondría sería el que menos poder económico y militar poseía, pero que a su vez contaba con la mayor ambición, falta de escrúpulos e inteligencia necesaria como para lograrlo. La historia misma ha juzgado a esta monarquía disfrazada de democracia de muchas maneras. Desde considerarla un 'monstruo de 3 cabezas' como la daría a llamar Varrón, a denominarla la salvación de la democracia popular Romana, quitándole poder al Senado y otorgándoselo a los Tribunos del pueblo. Pero el Triunvirato no debe ser interpretado como algo oficial, que nunca lo fue, sino como una unión, en principio secreta, de 3 hombres poderosos los cuales mediante el intercambio de influencias y poderes lograron dominar la política Romana a su gusto y placer.

JULIO CÉSAR


Su gobierno estuvo caracterizado por una política muy agresiva en la que sometió a la práctica totalidad de pueblos celtas en varias campañas. Este conflicto, conocido como la Guerra de las Galias, finalizó cuando el general republicano venció en la Batalla de Alesia a los últimos focos de oposición, liderados por un jefe arverno llamado Vercingétorix. Sus conquistas extendieron el dominio romano sobre los territorios que hoy integran Francia, Bélgica, Holanda y parte de Alemania. Fue el primer general romano en penetrar en los inexplorados territorios de Britania y Germania.
Mientras César terminaba de organizar la estructura administrativa de la nueva provincia que había anexionado a la República, sus enemigos políticos trataban en Roma de despojarle de su ejército y cargo utilizando el
Senado, en el que eran mayoría. César, a sabiendas de que si entraba en la capital sería juzgado y exiliado, intentó presentarse al consulado in absentia, a lo que la mayoría de los senadores se negaron. Este y otros factores le impulsaron a desafiar las órdenes senatoriales y protagonizar el famoso cruce del Rubicón, donde al parecer pronunció la inmortal frase "Alea iacta est" (la suerte está echada) iniciando así un conflicto conocido como la Segunda Guerra Civil de la República de Roma, en el que se enfrentó a los optimates, que estaban liderados por su viejo aliado, Pompeyo. Su victoria, basada en las derrotas que infligió a los conservadores en Farsalia, Tapso y Munda, le hizo el amo de la República. El hecho de que estuviera en guerra con la mitad del mundo romano no evitó que se enfrentara a Farnaces II en Zela y a los enemigos de Cleopatra VII en Alejandría. A su regreso a Roma se hizo nombrar cónsul y dictator perpetuus —dictador vitalicio— e inició una serie de reformas económicas, urbanísticas y administrativas.A pesar de que bajo su gobierno la República experimentó un breve periodo de gran prosperidad, algunos senadores vieron a César como un tirano que ambicionaba restaurar la monarquía. Con el objeto de eliminar la amenaza que suponía el dictador, un grupo de senadores formado por algunos de sus hombres de confianza como Bruto y Casio y antiguos lugartenientes como Trebonio y Décimo Bruto, urdieron una conspiración con el fin de eliminarlo. Dicho complot culminó cuando, en las idus de marzo, los conspiradores asesinaron a César en el Senado.

Su muerte provocó el estallido de otra guerra civil, en la que los partidarios del régimen de César; Antonio, Octavio y Lépido, derrotaron en la doble Batalla de Filipos a sus asesinos, liderados por Bruto y Casio.



Segundo Triunvirato


El Segundo Triunvirato fue una alianza por cinco años realizada entre Marco Antonio, César Octaviano y Marco Emilio Lépido, tras el vacío de poder originado por el asesinato de Julio César. El 11 de noviembre de 43 a. C. se produce la Entrevista de Bolonia, de la que sale el Segundo Triunvirato (43 a. C. - 38 a. C.). El 23 de noviembre de 43 a. C., con la Ley Titia se hace oficial dicho pacto, se limita su vigencia a 5 años, y se procede al reparto territorial:
Sicilia, Cerdeña y África para Octavio.
Galia Cisalpina para Marco Antonio.
Galia Narbonense e Hispania a Lépido.
En el 38 a. C., el segundo triunvirato se renovará por cinco años más, esto es hasta el 33 a. C.
La denominación oficial de este triunvirato era Triumviri Rei Publicae Constituendae Consulari Potestate (en Español: Triunvirato para la Constitución de la República con Poder Consular; abreviado en Latín como: III VIR RPC). El poder con el que contaban los Triunviros era muy superior al que poseían todos los demás hombres de estado juntos, dándoles una increíble libertad de acción y decisión en la política Romana. Su poder era prácticamente ilimitado, siendo el margen de cinco años el único freno o "control" a su mando, aunque de todas maneras, este podía ser renovado (como así fue en su momento). Si bien los integrantes del Triunvirato poseían un poder superior al consulado, como su mismo nombre indica, éstos también serían designados como Cónsules, lo que no deja de ser algo irónico.
Después de la muerte del autócrata, Julio César, Marco Antonio expulsó a sus asesinos Casio y Bruto a Grecia y se hizo con el poder. Sin embargo no contaba que César nombraría como sucesor suyo a su sobrino Octaviano. Éste regresó a Roma en mayo del 44 a. C. a hacer valer su título de sucesor, pero Marco Antonio lo ignoró.
El Senado romano, que odiaba a Marco Antonio, reconoció el mando supremo que Octaviano reclamaba y le encargó la tarea de derrotarlo. Sin embargo, el sobrino-nieto de César no era tonto, él sabía que el Senado sólo deseaba usarlo para acabar con Marco Antonio y luego le despreciaría también, por lo que en secreto se reunió con Marco Antonio en una isla cerca de Bolonia. Los dos acordaron que junto con Marco Emilio Lépido, se enfrentarían al partido senatorial y le impondrían sus decisiones.
Los tres comandantes regresaron triunfantes a Roma donde revelaron una cláusula secreta de su pacto: los principales miembros del partido conservador, los Optimates debían morir. Una lista de 300 senadores y 2000 caballeros condenados a muerte fue publicada, y el primero de la lista no era otro que el famoso orador Marco Tulio Cicerón. Los bienes de los proscritos fueron repartidos entre los ejecutores y el bando republicano sufrió un terrible golpe, más aún poseía un ejército poderoso en Grecia, bajo las órdenes de los asesinos de César (Marco Junio Bruto y Cayo Casio Longino).
Marco Antonio y Octaviano partieron a Macedonia a vengar la muerte de César, y derrotaron a Casio y Bruto en la Batalla de Filipos en el 42 a. C. A continuación los triunviros se repartieron Roma. Marco Antonio, el hasta el momento indiscutible líder, se apoderó de las ricas provincias del Oriente, mientras que a Octaviano le tocó la endeudada Italia y las provincias de Occidente, a Lépido lo marginaron y le entregaron las menos valiosas provincias africanas.
Mientras que Octaviano se enfrentaba continuamente en Roma a disturbios y a reclamos de todos los sectores del país, Marco Antonio vivía una vida lujosa y despreocupada en el rico Egipto junto a la reina Cleopatra.
Octaviano, consciente de que Marco Antonio aún era poderoso en Roma, intentó por todos los medios mantener buenas relaciones con él, incluso llegó a perdonar a su hermano Lucio Antonio, que había intentado sublevar el país, y le entregó a su hermana Octavia como esposa. Con inteligencia, Octaviano logró derrotar uno por uno a todos sus enemigos políticos, y logró tranquilizar tanto al pueblo como a la burguesía. Además con la ayuda de su amigo Agripa, logró derrotar a Sexto Pompeyo que dificultaba la entrega de cereales a Roma, lo que originó una opinión pública favorable hacia él. En el año 36 a. C. Octaviano le quitó las provincias africanas a Lépido y lo apartó de la vida política. Finalmente Octaviano había asegurado su posición como señor de occidente y empezó a preparar el panorama político y militar para su inminente ruptura con Marco Antonio.
Marco Antonio facilitó las cosas a Octaviano, no sólo empezó a sufrir derrotas en las batallas, sino que repudió a Octavia para casarse con Cleopatra. Octaviano era un maestro de la propaganda y volcó la opinión en Roma completamente en contra de Marco Antonio cuando reveló que éste pensaba donar provincias romanas a la reina de Egipto y a sus hijos.
En el 31 a. C. el Senado romano, controlado por Octaviano, declaró que Marco Antonio era inútil para el triunvirato y declaró la guerra a Cleopatra.
En la Batalla de Accio (31 a. C.) los dos bandos se enfrentaron, Marco Antonio y Cleopatra fueron derrotados y se suicidaron poco tiempo después. De esta manera Octaviano pasó a llamarse Augusto y se convirtió en el primer emperador romano.




Bárbara, Diana y Elena

LA EXPANSIÓN ROMANA EN EL MEDITERRÁNEO (mediados del siglo III a mediados del siglo II a.c.)




LAS GUERRAS PÚNICAS (264-146 a.C.)

Las Guerras Púnicas fueron una serie de tres guerras que enfrentaron entre los años 264 a. C. y 146 a. C. a las dos principales potencias del Mediterráneo de la época: Roma y Cartago.
Durante el siguiente periodo de la historia de la República, Roma, que centraba su poder en la península Itálica, mantuvo tres guerras con la mayor potencia marítima de la época: Cartago. Roma venció en los tres enfrentamientos, conquistó las islas de Sicilia, Cerdeña y Córcega, y hasta destruyó la propia ciudad de Cartago. Obtuvo así el control del mar Mediterráneo.

PRIMERA GUERRA PÚNICA (264-241 a.C.)

La Primera Guerra Púnica (264- 241 a. C.) fue el primero de tres grandes conflictos bélicos entre las dos potencias predominantes del Mediterráneo Occidental, la República romana y la República cartaginesa. Durante 23 años, las dos potencias lucharon por la supremacía en la zona.Cartago, ubicada en lo que hoy es el norte de Túnez, en África, era el poder dominante en el mediterráneo occidental al comienzo de estos conflictos. Sin embargo, Cartago saldría finalmente derrotada de la guerra, habiendo de ceder Sicilia a los romanos y debiendo soportar unas duras condiciones financieras en el tratado de paz. El conjunto de guerras entre Roma y Cartago se conocieron como "Guerras Púnicas".

SEGUNDA GUERRA PÚNICA (218-201 a.C.)

La Segunda Guerra Púnica es el más conocido de los enfrentamientos bélicos acaecidos en el marco de las Guerras Púnicas entre las dos potencias que entonces dominaban el Mediterráneo occidental: Roma y Cartago. La contienda se suele datar desde el año 218 a. C., fecha de la declaración de guerra de Roma tras la destrucción de Sagunto, hasta el 201 a. C. en el que Aníbal y Escipión acordaron las condiciones de la rendición de Cartago.





Javier y Miguel



jueves, 21 de enero de 2010

LOS PRIMEROS SIGLOS DE LA REPÚBLICA ROMANA

Tras la expulsión de los reyes, se estableció en Roma una forma de gobierno republicana, de tipo oligárquico, sustentada por los patricios, descendiente de familias nobles romanas, cuyo poder se basaba en la propiedad de la tierra.




1. Conquista de la península Itálica

Recién proclamada la república, los romanos tuvieron que hacer frente a los etruscos, que intentaron instaurar la monarquía sin éxito. En la primera mitad del s. IV se caracteriza por las luchas contra tres oleadas de invasiones de galos, que en el 390 llegaron a ocupar y saquear Roma. Roma consolida su hegemonía sobre el Lacio y con la toma de Veyes, ciudad etrusca, se libra temporalmente de la amenaza etrusca.

Entre 343 y 290, Roma se enfrentará al belicoso pueblo de los samnitas. Después de éstas tres guerras, Roma vence a los samnitas y también a los galos y etruscos que se habían aliado con éstos y se anexiona la Campania.

La conquista de la Magna Grecia 280 a 272. Muchas colonias griegas del sur de Italia ya se habían aliado con Roma, de manera que Tarento solicitó ayuda de Pirro, rey del Epiro, quien fue finalmente derrotado por los romanos en Benevento. Tarento es tomada en el 272. Dos años después los romanos completan la conquista del sur de Italia con la toma de Regio, en la punta de la península.






2. Conflicto entre Patricios y Plebeyos (494-287 a.C.)

El conflicto patricio plebeyo marca un hito importante en la Historia de la República romana al conseguir la plebe el reconocimiento a su peso importante dentro de los condicionantes preimperiales que se estaban produciendo. En resumen, es una sucesión de conflictos entre patricios y plebeyos que dio lugar a profundos cambios políticos e institucionales en Roma.

Patriciado: familias que a lo largo de la etapa monárquica habían monopolizado el poder en Roma. Participaban en el Senado, poseían la mayor parte de las tierras, dominaban en el ejército y controlaban las asambleas centuriadas. Con el paso de la monarquía a la república, su preponderancia se hizo mayor.


Plebe: resto de la población no patricia. Grupo heterogéneo desde el punto de vista económico, ya que englobaba desde gente muy pobre a individuos ricos. El enfrentamiento de los plebeyos con el patriciado romano hizo que estos se configuraran como un estamento social y un grupo político reivindicativo desde el siglo V a.C.




Código de las XII Tablas (451-449 a.C.)

La elaboración de un código legislativo escrito era una de las reivindicaciones de los plebeyos por lo que en el año 451 un colegio de diez patricios ("decemviri") asumió el gobierno de Roma con la misión de recopilar el derecho romano por escrito en el plazo de un año. Para ello se envió una comisión a Grecia.
El código legislativo romano quedó plasmado en doce tablas en el año 450. Una vez realizado su cometido los decemviri no abandonaron el poder hasta que finalmente en el 449 fueron depuestos y se restituyó la magistratura consular.
Sólo una ley de este código aludía al conflicto de patricios y plebeyos: aquella que prohibía los matrimonios mixtos.


Etapa final de lucha: Lex Hortensia (287 a.C.)

Tras la apertura del consulado de los plebeyos en el año 367, todas las demás magistraturas incluidas la pretura urbana y los sacerdocios romanos fueron haciéndose accesibles a los plebeyos. -La lucha por la paridad política entre patricios y plebeyos fue dirigida por una minoría de plebeyos ricos aliados con el sector mÁs progresista del patriciado. Al equipararse en derechos, patricios y plebeyos dejaron de tener sentido las magistraturas y asambleas plebeyas, pero estas subsisten adaptándose a la nueva situación política:

Tribunado de la plebe: se convirtió en una magistratura que pretendía defender a cualquier ciudadano ante el poder del estado

Edilidad de la plebe: se fusionó con la edilidad curil.

Concilia plebis
: se convirtieron en comitia tributa, asambleas generales todos los ciudadanos romanos ordenados según su domicilio.






Laura, Patricia y Carmen.


viernes, 15 de enero de 2010

RES PUBLICA POPULI ROMANI

Salve, alumni!

Dedicamos esta nueva sesión en el Althia al tema de la República en Roma, período que como sabéis se prolonga desde el año 509 a.C. hasta el 31 a. C. Se trata de una etapa completamente distinta a la monárquica en la que el rey es sustituido por dos cónsules. Es en este momento de la historia cuando se crean las "magistraturas" o cargos públicos de la administración. Asimismo, se fueron promulgando leyes para regular los derechos y los deberes de los ciudadanos.

La República fue un período marcado por las guerras de expansión y conquista y por las rivalidades políticas. Un hecho crucial marcó esta época: las Guerras Púnicas, un enfrentamiento armado entre romanos y cartagineses (264-146 a.C.). Más de ochenta años estuvieron los romanos en guerra contra sus vecinos de la ribera sur del Mediterráneo que tuvieron en la figura de Aníbal un punto de referencia victorioso hasta que, en el bando romano, Escipión consiguió derrotarle definitivamente. Esta victoria sirvió para que Roma fuese ampliando su radio de acción con nuevas conquistas (Galia Cisalpina, Iliria, norte de África, Macedonia y Grecia).


Jacopo Ripanda, Aníbal cruzando los Alpes (siglo XVI). Roma, Palazzo del Conservatori.

Siguió un tiempo de enorme agitación política y de importante desarrollo cultural, especialmente en el campo de la literatura y de las artes. La rivalidad política de Sila y Mario entre los siglos II y I a.C. alteró el pulso dela vida romana, que no volvió a la normalidad, pues ya en pleno siglo I a.C. Roma asistió a la rivalidad entre dos figuras destacadísimas: Pompeyo y César, compañeros al principio, pero que acabaron enfrentándose en una contienda civil entre partidarios de uno y otro, concluyendo con el triunfo de Julio César, personaje querido por una gran parte del pueblo y del ejército, excelente militar y buen político que no pudo saborear las mieles del triunfo debido a que fue asesinado a manos de su propio hijo, Bruto, y otros conjurados en el año 44 a.C.

Años después emergió la figura de Octavio Augusto con el que Roma iniciará una nueva etapa de su historia: el Imperio.


Para realizar la entrada, contáis con la información que el capítulo III de vuestro libro dedica a esta parte de la Historia de Roma y con las páginas de internet con las que estamos trabajando todo el curso. De nuevo, os asigno una parte a cada grupo. Las publicaremos antes del próximo viernes 22 de enero. Esta es la asignación de tareas:

1. Primeros siglos de la República: Conquista de la península itálica y los conflictos entre patricios y plebeyos :Carmen, Laura y Patricia.

2. La expansión romana en el Mediterráneo (mediados del siglo III a mediados del siglo II a.c.): Miguel y Javier.

3. El último siglo de la República (133-31 a.C.): Bárbara, Elena y Diana.

4. Organización económica, política y social durante la República: Carlos.

viernes, 13 de noviembre de 2009

LA MONARQUÍA ROMANA (753-509 a.c.)

LA MONARQUÍA ROMANA

La monarquía romana (en latín, Regnum Romanum) fue la primera forma política de gobierno de la ciudad-estado de Roma, desde el momento legendario de su fundación el 21 de abril del 753 a. C., hasta el final de la monarquía en el 509 a. C., cuando el último rey, Tarquino el Soberbio, fue expulsado, instaurándose la república romana.

REINADO

Éstos fueron los reyes de Roma:

Rómulo (753 a. C. – 716 a. C).
Numa Pompilio (715 a. C. – 674 a. C).
Tulio Hostilio: (673 a. C. – 642 a. C)
Anco Marcio: (642 a. C. – 617 a. C)
Tarquino Prisco: (616 a. C. – 579 a. C)
Servio Tulio (578 a. C. – 535 a. C)
Tarquinio el Soberbio (535 a. C. – 509 a. C)

Reinado de Rómulo

Rómulo y Remo bajo la Loba Capitolina

Rómulo no sólo fue el primer rey romano, sino también su fundador, junto a su gemelo Remo. En el año 753 a. C., ambos comenzaron a construir la ciudad junto al Monte Palatino,cuando, según la leyenda, Rómulo mató a Remo por haber atravesado sacrílegamente el pomerium.Tras la fundación de la urbe, Rómulo invitó a criminales, esclavos huidos y exiliados para darles asilo en la nueva ciudad, llegando así a poblar cinco de las siete colinas de Roma. Para conseguir esposas a sus ciudadanos, Rómulo invitó a los sabinos a un festival, donde raptó a las mujeres sabinas y las llevó a Roma. Luego de la consiguiente guerra con los sabinos, Rómulo unió a los sabinos y a los romanos bajo el gobierno de una diarquía junto con el líder sabino Tito Tacio.Rómulo dividió a la población de Roma entre hombres fuertes y aquellos no aptos para combatir.También, bajo el reinado de Rómulo, se estableció la institución de los augures como parte de la religión romana, así como la Comitia Curiata.Después de 38 años de reinado, Rómulo había librado numerosas guerras, extendiendo la influencia de Roma por todo el Lacio y otras áreas circundantes.

Reinado de Numa Pompilio

Tras la muerte de Rómulo, el reinado de la ciudad recayó sobre el sabino Numa Pompilio. Si bien en un principio no deseaba aceptar la dignidad real, su padre le convenció para que aceptara el cargo, para servir así a los dioses.Recordado por su sabiduría, su reinado estuvo marcado por la paz y la prosperidad.Numa reformó el calendario romano, ajustándolo para el año solar y lunar, añadiendo además los meses de enero y febrero hasta completar los doce meses del nuevo calendario.Numa fue recordado como el más religioso de todos los reyes, por encima incluso del propio Rómulo.Como hombre bondadoso y amante de la paz, Numa sembró ideas de piedad y de justicia en la mentalidad romana.

Reinado de Tulio Hostilio

De origen latino, Tulio Hostilio fue muy parecido a Rómulo en cuanto a su carácter guerrero,18 y completamente opuesto a Numa debido a su falta de atención hacia los dioses. Tulio fomentó varias guerras contra Alba Longa, Fidenas y Veyes, de forma que Roma obtuvo así nuevos territorios y mayor poder. Fue durante el reinado de Tulio cuando Alba Longa fue completamente destruida, siendo toda su población esclavizada y enviada a Roma. De esta forma, Roma se impuso a su ciudad materna como el poder hegemónico del Lacio.Tanto deseaba Tulio nuevas guerras que incluso fomentó otro conflicto contra los sabinos, de forma que puede decirse que fue durante su reinado cuando el pueblo romano adquirió los deseos de nuevas conquistas a costa de la paz. A pesar de su naturaleza beligerante, Tulio Hostilio seleccionó a un tercer grupo de individuos que llegaron a pertenecer a la clase patricial de Roma, elegidos de entre todos aquellos que habían llegado a Roma buscando asilo y una nueva vida.

Reinado de Anco Marcio

Crecimiento de la antigua Roma.

Tras la misteriosa muerte de Tulio, los romanos eligieron al sabino Anco Marcio, un personaje pacífico y religioso, para que los gobernase como nuevo rey. Era nieto de Numa Pompilio y, como su abuelo, apenas extendió los límites de Roma, luchando tan sólo en defensa de los territorios romanos cuando fue preciso. Fue quien construyó la primera prisión romana en la colina del Capitolio.Durante su reinado se fortificó la colina Janícula, en la ribera occidental del Tíber, para así brindar mayor protección a la ciudad por ese flanco, construyéndose asimismo el primer puente sobre el río.Tras 24 años de reinado murió posiblemente de muerte natural, como su abuelo antes que él, siendo recordado como uno de los grandes pontífices de Roma. Fue el último de los reyes latino-sabinos de Roma.

Reinado de Tarquinio Prisco

Tarquinio Prisco fue el quinto rey de Roma, y el primero de origen etrusco, presumiblemente de ascendencia corintia. Tras emigrar a Roma, obtuvo el favor de Anco, quien lo adoptó como su hijo. Al ascender al trono, libró varias guerras victoriosas contra sabinos y etruscos, doblando así el tamaño de Roma y obteniendo grandes tesoros para la ciudad.Una de sus primeras reformas fue añadir 100 nuevos miembros al Senado procedentes de las tribus etruscas conquistadas, por lo que el número de senadores ascendió a un total de 300. El más célebre de sus proyectos de construcción fue el Circo Máximo, un gran estadio que albergaba carreras de caballos, que es hasta la fecha el mayor de todos los erigidos en el mundo.

Reinado de Servio Tulio

Las cuatro regiones de Roma establecidas por Servio Tulio

Tras la muerte de Prisco, su yerno Servio Tulio le sucedió en el trono, siendo el segundo rey de origen etrusco que gobernaba Roma. Como su suegro anteriormente, Servio libró varias guerras victoriosas contra los etruscos. Utilizó el botín obtenido en sus campañas para erigir las primeras murallas que cercaran las siete colinas romanas sobre el pomerium, los llamados muros servianos. También realizó cambios en la organización del ejército romano.Alcanzó renombre por desarrollar una nueva constitución para los romanos, con mayor atención a las clases ciudadanas.Las reformas de Servio supusieron un gran cambio en la vida romana: el derecho a voto fue establecido con base en la riqueza económica, por lo cual gran parte del poder político quedó reservado a las élites romanas.

Reinado de Tarquinio el Soberbio

El séptimo y último rey de Roma fue Tarquinio el Soberbio. Hijo de Prisco y yerno de Servio, Tarquinio también era de origen etrusco. Fue durante su reinado cuando los etruscos alcanzaron la cúspide de su poder. Tarquinio usó la violencia, el asesinato y el terror para mantener el control sobre Roma como ningún rey anterior los había utilizado, derogando incluso muchas reformas constitucionales que habían establecido sus predecesores. Su mejor obra para Roma fue la finalización del templo a Júpiter, iniciado por su padre Prisco.Tarquinio abolió y destruyó todos los santuarios y altares sabinos de la Roca Tarpeya, enfureciendo de esta forma al pueblo romano. Tras la expulsión de Tarquinio, el Senado decidió abolir la monarquía, convirtiendo a Roma en una república en el año 509 a. C. Lucio Junio Bruto y Lucio Tarquinio Colatino, sobrino de Tarquinio y viudo de Lucrecia, se convirtieron en los primeros cónsules del nuevo gobierno de Roma.


LA SOCIEDAD ROMANA

La sociedad se integraba con una clase alta o nobleza, que estaba constituida por los patricios, que detentaban todos los privilegios; y una clase baja, la plebe, compuesta por los extranjeros y vecinos, que carecían de derechos y no tenían ninguna participación en el gobierno. Los plebeyos podían incorporarse a una familia de patricios, en calidad de protegidos o clientes, con lo cual lograban mayor seguridad. Patricios y clientes reunidos, formaban lo que se llamaba la gens.

Además, se encontraban los esclavos, que eran los prisioneros de guerra y los plebeyos deudores, a los cuales no se los consideraba como personas sino como cosas. Los que lograban su liberación mediante un pago, se convertían en clientes.

Dentro de la organización social, la familia ocupaba un lugar sobresaliente y constituía la institución más sólida del estado. Estaba integrada por todos los que rendían culto al mismo antepasado, es decir, no sólo, el padre, la madre y los hijos, sino también los clientes y los esclavos.

De acuerdo con el principio de la patria potestad, el padre ("PATER FAMILIAS") ejercía la máxima autoridad sobre la familia, no obstante lo cual, la mujer gozaba de consideración y respeto, aunque no participaba de la vida política.

El matrimonio tenía carácter religioso y era indisoluble, lo que aseguraba la solidez de la sociedad romana. Con la corrupción de las costumbres durante la republica se introdujo el divorcio, que contribuyó a la decadencia y la disolución de la sociedad.

EL SISTEMA POLÍTICO

La Realeza: El rey elegido por la Asamblea, duraba en su cargo de por vida. A su muerte el poder volvía al estado. El Senado designaba a un rey interino, mientras se elegía un sucesor.

El Senado: lo integraban los jefes de la familias patricias. Sus funciones en esa época eran esencialmente consultivas: asesor al rey en sus actividades.

La Asamblea o Comicios por Curias: Formada exclusivamente por los ciudadanos, sus funciones eran variadas , desde las legislativas (votar leyes, declarar la guerra) y las judiciales hasta la elección de los reyes. Cada familia votaba dentro de su curia.

LA ORGANIZACIÓN ECONÓMICA

La economía se basaba en la explotación de la tierra, por lo cual la mayoría de la población era de campesinos. Las familias de mayor fortuna poseían grandes rebaños de bueyes y carneros.

Como medio de cambio se utilizó el ganado, pecus en latín, de lo que derivó la palabra pecunia, que significa dinero. En los primeros tiempos la economía estuvo limitada a estas manifestaciones porque la vida de los romanos era primitiva y sencilla. Recién con el proceso de expansión y conquista, estas características cambiaron para dar lugar al lujo y los placeres. Roma se convirtió entonces en un parásito del Imperio.

Roma contó con algunas riquezas minerales: las salinas en la desembocadura del Tiber y minas de oro y de plata. Estos recursos ayudaron mucho para que desde su comienzos tuviera una actividad comercial importante.

Los hombres de la ciudad se dedicaban a las artesanías, carpinteros, herreros, y algunos también abastecíaN al pueblo de alimentos y útiles necesarios para la vida diaria, como carniceros, panaderos, tenderos.

Ionela Brodaciu y Diana Cruz

ETAPAS DE LA HISTORIA DE ROMA

1ª ETAPA: MONARQUÍA (753 a.C.- 509 a.C.)


La monarquía comienza con Rómulo, siguiendo con Numa Pompilio, Tulio Hostilio, Anco Marcio; luego encontramos los reyes de origen etrusco: Tarquino Prisco, Servio Tulio y el último rey sería Tarquino el soberbio. El fin de la monarquía coincide con los inicios de la República (509 a.C.)


2ª ETAPA: REPÚBLICA (509 a.C. – 27 a.C.)


Durante la República se da la lucha por los derechos civiles entre Patricios o Nobleza y los PlebeyoS, estos últimos logran una serie de derechos, siendo tal vez la más importante la generación de la institución del Tribuno de la Plebe (494 a.C.), magistrado que representaba a los plebeyos en sus intereses como clase. También durante la República se pone en funcionamiento la Lex Romana, en su primer gran texto escrito las XII tablas, redactadas por los Decenviros, (450 a.C.) de allí derivará todo el aparataje conceptual para el Ius y la Lex de Roma, conceptos que tendrá su alcance hasta nuestros días. Sin duda, durante la República, Roma pasa a ser primera potencia mundial, producto de sus triunfos sobre los cartaginenses en las llamadas Guerras Púnicas, que son tres: 1) 264 al 241 a.C.; 2) 220 al 202 a.C. Guerra de Aníbal 3) 148 al 146 a.C., destrucción total de Cartago.


3ª ETAPA: IMPERIO (27 a.C. – 476 d.C.)



Dentro del imperio, sin lugar a dudas, la figura del hijo adoptivo de Julio César, Octavio Augusto (31 a.C. al 14 d.C.), es el máximo representante del imperio y de un emperador eficaz ,y eficiente, su eficacia queda reflejada en su máxima, expresada según la tradición popular en su lecho de muerte: Encontré una ciudad de barro, dejo una de mármol.

Luego de Octavio vino una larga serie de emperadores, la primera dinastía fue la Julio Claudia, donde destacan más bien los personajes excéntricos y poco aptos para gobernar: Calígula, Nerón entre otros. Después de ellos, vendrán distintas dinastías: los Flavios, los Antoninos, los Severos y otros emperadores. En ocasiones, Roma se tiñó de luces y sombras en este largo camino en la historia del mundo. Pero, nos parece apropiado destacar algunos emperadores, cuyo accionar fue central para la marcha del Imperio: Domiciano, Nerva, Trajano (con él, el imperio alcanza su máxima extensión territorial, 98 a 117 d.C.) Marco Aurelio, Antonino Caracalla (bajo este gobierno la ciudadanía romana se hace extensiva a todos los hombre libres del imperio), Constantino y Teodosio. Constantino, llamado "el Grande" gobernó entre los años 307 al 324 d.C., durante su periodo se dictó el Edicto de Milán, llamado de Tolerancia, por el cual se permitió el culto católico como religión legal en Roma. Por su parte, Teodosio, gobernó durante el 379 al 395 d.C. En esta etapa de Roma el catolicismo se convirtió en religión oficial del imperio 381 d.C., a la vez que dividió la administración en imperio de Oriente y Occidente en el año 395, quedando Honorio a cargo de Occidente, con capital en Milán y Arcadio en Oriente, capital Constantinopla.


Miguel García y Javier Velasco

jueves, 22 de octubre de 2009

EL ORIGEN DE ROMA: LA LEYENDA

1. Roma y su legado.

Además de su lengua, su literatura, sus mitos, los romanos dejaron en España calzadas y puentes que todavía hoy en día se utilizan y que constituyeron la primera red nerviosa por la que se empezaron a difundir las ideas que darían lugar a la nueva Europa.





2. Las leyendas de Eneas.



La tradición remonta el origen de la civilización romana a la Guerra de Troya. Tras diez años de asedio, y cuando los griegos estaban a punto de entrar en la fortaleza, el troyano Héctor encarga a Eneas, hijo del mortal Anquises y de la diosa Venus, salir de la ciudad y fundar una nueva Troya, la futura Roma.

Eneas abandona Troya con su hijo Julio Ascanio, su anciano padre Anquises y un pequeño grupo de leales. En medio del caos y de la noche pierde a su esposa Creusa. Comienza un largo viaje por mar, lleno de aventuras, en busca de un lugar donde fundar la nueva patria de los troyanos. Finalmente llega al Lacio donde se promete con Lavinia, hija del rey Latino, al que un oráculo le había le había predicho la boda de su hija con un extranjero.
Mientras tanto, desairado el antiguo prometido de Lavinia, Turno, rey de los rútulos, declara la guerra a Eneas. Tras un largo conflicto la lucha se resuelve en un duelo personal en el que vence el héroe troyano. Por fin, la diosa Juno desiste en su hostilidad contra los troyanos y acepta que estos se unan con los latinos y den origen a una raza común. Eneas se establece en el Lacio y funda la ciudad de Lavinium en homenaje a su esposa.




3. La historia de Rómulo y Remo



Numitor era el rey. Fue destronado por su hermano Amulio, quien lo expulsó de la ciudad, y procedió a matar a todos sus sobrinos varones excepto a su única sobrina Rea Silvia. Como no quería que Rea Silvia tuviera hijos la obligó a dedicarse al culto de Vesta asegurándose de esta forma de que no iba a tener hijos. Rea Silvia se encontraba durmiendo en la orilla de un río y el dios Marte se quedó prendado de ella, la poseyó y la dejó embarazada. Silvia, tuvo gemelos a los que llamó Rómulo y Remo. Antes de que el rey Amulio se enterara del suceso, colocó a sus hijos en una cesta en el río Tíber para que no sufrieran el mismo camino que sus tíos. La cesta embarrancó. Los pequeños fueron amamantados por una loba, Luperca, y más tarde recogidos por el pastor Fáustulo y cuidados por su mujer, Aca Larentia.

Cuando crecieron descubrieron su origen, por lo que regresaron a Alba Longa, mataron a Amulio y repusieron a su abuelo Numitor en el trono. Éste les entregó territorios al noroeste del Lacio. Los dos hermanos decidieron fundar una ciudad, en una llanura del río Tíber en el preciso lugar en donde embarrancó la cesta.No hubo acuerdo entre ellos, ya que Remo entendió que los augurios de seis aves en el cielo, señalaban fundarla sobre el Aventino. En tanto Rómulo, al ver doce aves volando sobre el monte Palatino, decidió que en ese lugar debía levantarse la nueva urbe. Rómulo demarcó con un arado lo que serían los límites de la ciudad la futura Roma. A la vez juró matar a todo aquel que traspasara los límites sin permiso.Remo, hallándose en estado de ebriedad desafió a su hermano, ya que no sería el nuevo rey. Burlándose de Rómulo saltó sobre el surco del arado, mas cumpliendo el juramento, Rómulo lo mató. Mas tarde, lleno de arrepentimiento lo sepultó en la cima del Palatino y le dio su nombre a la nueva ciudad.




4. El rapto de las sabinas.

Según la leyenda, en la Roma de los primeros tiempos la población era masculina. Para solucionar esto, Rómulo, organizó unas pruebas deportivas a las que invitó a los pueblos vecinos. Acudieron varios de ellos, pero los de una población, la Sabina, fueron especialmente voluntariosos y acudieron a Roma con sus mujeres e hijos y precedidos por su rey.Comenzó el espectáculo de los juegos y, a una señal, cada romano raptó a una mujer, y luego echaron a los hombres. Los romanos intentaron aplacar a las mujeres convenciéndolas de que sólo lo hicieron porque querían que fuesen sus esposas, y que ellas no pudieran menos que sentirse orgullosas de pasar a formar parte de un pueblo que había sido elegido por los dioses. Las sabinas pusieron un requisito a la hora de contraer matrimonio: en el hogar ellas solo se ocuparían del telar, sin verse obligadas a realizar otros trabajos domésticos, y se erigirían como las que gobernaban en la casa.Los sabinos, atacaron a los romanos, a los que fueron acorralando en el Capitolio. Para lograr penetrar en esta zona, contaron con la traición de una sabina, Tarpeya, que les franqueó la entrada a cambio de 'aquello que llevasen en los brazos', refiriéndose a los brazaletes. Deplorando la traición de la mujer, aceptaron el trato, pero, en lugar de joyas, le presentaron sus pesados escudos, con los que la hicieron morir aplastada. La zona donde, tuvo lugar tal asesinato, recibió el nombre de Roca de Tarpeya, desde la cual se arrojaba a los convictos de traición.Cuando se iban a enfrentar en lo que parecía ser la batalla final, las sabinas se interpusieron entre ambos combatientes para que dejasen de matarse porque, razonaron, si ganaban los romanos perdían a sus padres y hermanos, y si ganaban los sabinos perdían a sus maridos e hijos. Las sabinas lograron hacerlos entrar en razón y finalmente se celebró un banquete para festejar la reconciliación.







5. La violación de Lucrecia.

Lucio Tarquinio usurpa el poder en Roma tras haber asesinado a su suegro. Durante la invasión de Ardea los nobles que acompañan a Tarquinio alaban la castidad de sus mujeres, entre ellos destaca Colatino esposo de Lucrecia. Para comprobar el comportamiento de sus esposas, los nobles entran en Roma sin previo aviso, todas las mujeres están de fiesta o de baile menos la bella Lucrecia que se ha quedado en casa con sus doncellas. Sexto Tarquinio, hijo del Rey, queda prendado de la belleza y virtud de Lucrecia y se presenta al día siguiente en casa de Lucrecia, ella le da una inocente bienvenida pero Sexto la viola. Lucrecia escribe a su padre y a su esposo y les exige venganza, después se quita la vida para purgar su honor. Los romanos exilian a la familia de los Tarquinos y la Monarquía se acaba dando paso a la República.


Carmen Hipólito, Laura López y Patricia Pérez.

miércoles, 21 de octubre de 2009

GEOGRAFÍA E IDIOSINCRASIA DE ROMA

Italia es, a su vez, el corazón del mediterráneo, el eje de simetría que separa la cuenca oriental y la occidental: Italia mira por igual a África y a Europa.
El latín aparece hacia el año 1000 a. C. en el centro de Italia, al sur del río Tíber, con los Apeninos y el mar Tirreno al oeste, en una región llamada vetus Latium o 'Antiguo llano' hoy llamado Lacio, de donde proviene el nombre de la lengua y el de sus primeros habitantes, los latinos.


1. NACIMIENTO Y LOCALIZACIÓN DE ROMA

La ciudad de Roma surgió de los asentamientos de tribus latinas, sabinas y etruscas, siendo los primeros habitantes de Roma en las siete colinas, en la confluencia entre el río Tíber y la Vía Salaria, a 28 km del mar Tirreno. En este lugar el Tíber tiene una isla donde el río puede ser atravesado. Estaba situada en el centro de la península de Italia y, debido a la proximidad del río y del vado, se hallaba en una encrucijada de tráfico y comercio pues controlaba la ruta que unía el litoral del Lacio con las tierras altas del sistema Apenino Central.

La península Itálica o, más raramente, península Apenina, es una península situada en el centro del Mar Mediterráneo, entre los mares Tirreno y Adriático. Limita con los Alpes al Norte. El estrecho de Mesina separa el final Sur de la Península de la isla de Sicilia; una distancia de apenas dos kilómetros. Al Suroeste se sitúan, además de la célebre Sicilia, las islas de Córcega y Cerdeña.
Su mayor parte pertenece al actual país de Italia con capital en Roma, aunque en ella también se sitúan los pequeños países de Ciudad del Vaticano y San Marino. Se caracteriza por su forma de «bota», por lo que es llamada en italiano Lo stivale, 'La bota'. Es una de las penínsulas más grandes de Europa, extendiéndose unos 1.000 km de noroeste a sudeste.

La Península se divide en diversas regiones, como Lacio o Calabria (en la zona central y suroccidental, respectivamente).

Entre sus accidentes geográficos más destacables, cuenta con la cadena montañosa de los Apeninos, que se extiende a los largo de la Península desde los Alpes. Uno de sus más importantes montes, el Vesubio (situado cerca del Golfo de Nápoles, en la región de Campania), ha mostrado actividad volcánica desde hace milenios, con algunas erupciones célebres como la que afectó a Pompeya, Estabia y Herculano en el año 79 a.C. El volcán tiene un diámetro de 48 Km en su base y posee dos cimas, la mayor de las cuales es la realmente denominada Vesubio.

La Península Itálica fue durante siglos la zona central del Imperio Romano, pieza clave en la configuración de la cultura occidental. De esta manera, el legado arqueológico y cultural de tipo clásico es notable en esta zona.


2. ITALIA ANTES DE LA ROMANIZACIÓN


Antes de que Roma impusiera su hegemonía en Italia, otros pueblos, italianos y extranjeros habían sido los dominadores. Los más importantes fueron los griegos y los etruscos. El declive de estas civilizaciones coincidió con el ascenso del poder romano, así, Roma se convirtió en la sucesora de culturas más antiguas, continuando su labor.
La variedad étnica y lingüística de Italia era enorme todavía en le época de Augusto (siglo I a.C.), en la que se reconocían once regiones perfectamente diferenciadas. Pero la formación de estas culturas fue un proceso que duró siglos. Entre los siglos X y VIII a.C. se acentuó la definición de las diversas culturas italianas, y los etruscos, con un ritmo de desarrollo más acelerado que los demás pueblos del entorno itálico, aparecieron plenamente constituidos como realidad histórica en torno al siglo VII. Pero un poco antes de esta época un nuevo factor vino a sumarse al panorama étnico y cultural de Italia antigua: La colonización griega.


Las fundaciones helénicas en Italia fueron muy originales respecto a las ciudades de la propia Grecia en el periodo llamado arcaico. Los griegos establecieron sus centros comerciales, sobre todo, en las costas occidentales de Sicilia y en las de Italia meridional y occidental hasta el golfo de Nápoles. El impacto de la colonización fue tan fuerte que las ciudades etruscas de la costa tirrena, ricas en minerales, compitieron con los colonizadores griegos y cartagineses en la búsqueda de mercados por todo el Mediterráneo occidental. Como efecto de esta actividad comercial, las ciudades etruscas experimentaron, durante el siglo VII a.C., un gran vigor económico y cultural, extendiéndose por el sur hasta el Lacio y Campania. Antes de sufrir la crisis definitiva, el mundo etrusco orientará sus energías hacia la costa del mar Adriático y el Norte, penetrando en la llanura bañada por el Po, donde fundan, entre otras ciudades, Mantua y Bolonia.

LAS REGIONES.

Las once regiones resultantes de la división administrativa de Italia realizada por Augusto conservaban todavía en sus nombres el recuerdo de sus pobladores originarios. Eran estas:
I) Lacio y Campania.
II) Apulia, Calabria, Salentinos e Hirpinos.
III) Lucania y Brutios.
IV) Sabinos y Samnio.
V) Piceno.
VI) Umbría.
VII) Etruria.
VIII) Emilia (Galia Cisalpina).
IX) Liguria.
X) Véneto e Istria.
XI) Galia Traspadana.

3. EL LEGADO DEL PUEBLO ROMANO


La cultura romana es el resultado de un importante intercambio entre civilizaciones diferentes: la cultura griega y las culturas desarrolladas en Oriente (Mesopotamia y Egipto, sobre todo), que contribuyeron a formar la cultura y el arte de los romanos. Uno de los vehículos que más contribuyó a la universalización de la cultura romana, que pronto fue la de todo el imperio, fue el uso del latín como lengua común de todos los pueblos sometidos a Roma. En los dos siglos que siguieron a la guerra de Augusto, el imperio alcanzó su mayor extensión y realizó una intensa labor civilizadora. La cultura romana ya no quedó limitada a Roma e Italia, sino que se extendió hasta las más lejanas provincias fronterizas.


Se destacaron en la tecnología, los edictos de los pretores, las disposiciones del senado, de la asamblea popular y de los emperadores y las opiniones de los jurisconsultos romanos. Los principios fundamentales se han incorporado a la legislación de todos los pueblos civilizados por Roma.

Pocas palabras resumen mejor los logros del Imperio Romano que estas de Gibbon:“Si se tratase de puntualizar el plazo de la historia del mundo en que el linaje humano floreció y prosperó señaladamente, nombraríase sin titubear el que medió desde la muerte de Domiciano hasta el advenimiento de Cómodo”.

Lo sorprendente de la acción de Roma en la Historia Universal es que una pequeña ciudad del centro de Italia pudiera llegar a conquistar y dominar todos los países mediterráneos. Otros imperios habían existido antes, como el persa o el de Alejandro Magno, que controlaron también una gran expansión de territorio. Pero ningún poder llegó a ser tan persistente ni a ejercer una labor civilizadora tan duradera como el romano.


Los métodos de los que se sirvió para imponerse no fueron ejemplares. Como sucede en toda potencia imperialista, las guerras, con sus secuelas de saqueos, pillajes y destrucciones de comunidades enteras, acompañaban a las legiones romanas. Pero, después de ellas, Roma supo dotar de un marco político-administrativo estable a numerosos territorios que jamás habían gozado de periodos prolongados de paz, imponiéndoles su lengua, el latín, e introduciéndolos en las ventajas de la civilización urbana. Un mismo sistema de educación, continuación innovadora del griego, unía a hispanos y africanos, a itálicos y británicos.


El imperio como construcción política estable no podía durar. Y aún así se prolongó en Occidente por espacio de cinco siglos. Pero, por una paradoja histórica todos los agentes que contribuyeron a su desintegración (los bárbaros, el cristianismo, las diferencias sociales y el surgir de las nacionalidades) quedaron profundamente influenciados por la acción romana. El nombre de Roma, con todo lo que éste implicaba, sobrevivió a su poder político.

Bárbara Castellanos Fernández y Elena del Olmo Gómez